Una pasión escondida

Una pasión escondida

Siendo febrero del 2013, Tita llegó a mi vida. Después de pasar 3 meses de recuperación en una casa protectora por un fuerte maltrato, fue puesta en adopción. A finales de ese mismo año, Muñeca, que vivía en un patio de 3 metros cuadrados sin contacto exterior por más de 4 años, se unió a nosotras por medio de la adopción.  Este par de perritas son la prueba de que, con paciencia y amor, los animales abandonados y maltratados pueden volver a confiar en esta raza tan complicada que somos los humanos.

Así es como empieza esta relación con los animales: sólo aquel que ha convivido con ellos y se ha dejado enamorar, puede comprobar la nobleza de su amor, entrega, fidelidad y agradecimiento. Sólo esa persona sabe de qué estoy hablando; sólo esa persona sabe que jamás volverá a ver a los animales con indiferencia.

De allí en adelante, empezamos juntas muchas aventuras, aprendizajes, cambios y hasta pérdidas que nos han conectado de tal forma que empecé a buscar caminos para comunicarme con ellas de nuevas maneras. Ellas percibían mis estados de ánimo, aliviaban mi dolor y me daban paz, por lo que tenía que retribuirles de alguna forma. Ese es el momento, justamente, donde nace la necesidad de buscar alternativas para curarlas sin que pasen por más quirófanos, pastillas, inyecciones o, incluso, lleguen a encontrar la muerte, que muchas veces es la única alternativa que los médicos veterinarios adoptan con la justificación de que ya no sufran.

En esa búsqueda, di con un tema que siempre me llamó la atención pero que, por cosas de la vida, no lo había investigado, y los ojos se me iluminaron cuando vi la etiqueta ‘aplicado para animales’. Lo que había encontrado son terapias holísticas no invasivas aplicadas para animales.

El “holismo”, por definición, es una doctrina que propone concebir cada realidad como un todo, en contraposición con la concepción de tratar cada parte por separado (como la medicina tradicional). No obstante, la medicina holística veterinaria es una propuesta que combina terapias tanto alternativas como tradicionales, con el fin de  encontrar soluciones para el presente y el futuro del can.

La base de la medicina holística está en “tratar al paciente y no a la enfermedad”, dando como resultado un tratamiento preventivo más que curativo.Ahora que encontré mi pasión, en los próximos posts les contaré de qué se trata cada una de estas alternativas ancestrales que dan equilibrio y sanan a los animales humanos y no humanos.